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¿Quien es Javi Franco?

 

Aquí tenéis un relato, Javi Franco te cuenta personalmente cómo ha llegado hasta aquí y las experiencias de su infancia...

Creer en un sueño

               "Hola soy Francisco Javier Franco Bersabé, para quien no me conozca "Javi Franco".

       Nací el 26/01/77 en Córdoba y viví casi toda mi infancia en un pueblecito llamado Fuente Palmera, del cual estoy muy orgulloso.

       Quiero aprovechar esta oportunidad para hablaros un poco de mis vivencias y anécdotas que he vivido en este mundo tan bonito, y al que debo tanto, BA-LON-CES-TO.

       Empecé de pequeño jugando al fútbol, como la mayoría de niños de hoy en día. Pero una tarde mi padre me dijo "Javi, me voy de servicio a un partido de baloncesto a Posadas, ¿te vienes?", mi padre era guardia civil, y casualidad o destino, decidí ir a ver el partido de baloncesto. Tenía 14 años, cuando llegué me vio el entrenador y dijo "Ojú, que niño más grande, ¿tu no juegas al baloncesto?" Yo le conteste que no. Continuamos hablando y me propuso entrenar con ellos, sorprendido miré a mi padre y acepté.

       Fui un día a entrenar, me gustó la experiencia, estuve un mes entrenando. Dispute un partido amistoso con el equipo, ante el C.V. Carmen. Imaginaros mi sorpresa, al terminar el partido, se acercó su entrenador José Maria Muñoz y me dijo "Oye chaval quiero que vengas a entrenar con nosotros". Yo alucinado, me quedé sin palabras. Hable con mis padres, José María fue a visitarlos y convencidos aceptaron, me fui a jugar a Córdoba.

       Los primeros meses no fueron nada fáciles. Yo vivía a 50 Km.. de Córdoba y tenía que hacer peripecias para ir a los entrenamientos. Pero eso no me paró, amo tanto este deporte que al final se ha convertido en mi trabajo.

       Ahora os contaré algunas de las cosas que llegue a hacer por creer en este sueño:

       Tuve que ingeniármelas para acudir todos los días a los entrenamientos, 50 Km.. me separaban y no podía recurrir a mi padre. Algunas veces era José María quien me llevaba a los entrenamientos. Otras veces conseguí que los profesores del colegio, que eran de Córdoba, me llevaran con ellos todas las tardes en el camino de ida, pero además había otro problema, volver tras el entrenamiento. Después de cada entrenamiento subía al tren camino de Posadas, a 15 Km.. de casa. A veces mi padre podía recogerme pero si no, debía encontrar una solución para llegar a casa. La solución, autostop. Me ponía junto a la carretera, había días que me recogía alguien pronto, pero otros días esperaba una hora o más. No me arrepiento de nada.

       Otras veces entrenaba domingo, y con el colegio cerrado no tenía como ir. Mi padre tampoco podía llevarme y entonces cogía mi bicicleta hasta Posada, 15 Km.. colocaba el candado y montaba en el tren hasta Córdoba. Terminaba el entrenamiento y para casa, tren, bici y a casa. Llegaba agotado a casa pero también muy satisfecho.

       Muchos bocadillos que me hacía mi madre de tortilla de patatas he tenido que comérmelos en parques de Córdoba porque no me daba tiempo a comer en casa, je je je.

       También recuerdo esconderme en los baños del tren para no pagar, y tener dinero para el siguiente billete, hasta que me pillaron... je je je.

       Y muchas cosas más que viví el primer año, ahí quedan...

       El segundo año todo cambió para mejor. Fui a estudiar a Córdoba  y vivía en una residencia de estudiantes, todo era  mucho más fácil, pero si tuviera que volver a repetir lo del primer año, volvería a hacerlo, porque gracias a  todas esas experiencias he llegado hasta donde estoy. Estoy muy orgulloso y espero que la gente que me conoce y ha vivido a mi lado también lo esté.

       Esa fue mi etapa no profesional. Cuando decidí dedicarme al baloncesto como profesión todo fue muy diferente y más fácil, pero no olvidaré esos recuerdos de la infancia significan mucho para mi...

       He aprovechado esta oportunidad para contaros cosas que seguro mucha gente no conocía de mi.

       Me gustaría dar las gracias a toda esa gente que me ha ayudado a llegar hasta aquí, desde mi familia, amigos, Pitita, Bernat, compañeros, entrenadores, etc... Y también a esa gente que me recogía en sus coches para llevarme a casa o hacia Córdoba, como los profesores del colegio, mi vecino el "Polilla", o el "Piconero" de las silillos que fue el primero que me recogió cuando hice autostop por primera vez!

 

Gracias a todos,

Un abrazo.

Javi Franco